Consejos para viajar y vivir liviano

Consejos para viajar y vivir liviano

Minimalismo. Una filosofía de vida que propone liberarse de todo lo material que no precisamos, y de esa forma llegar a una liberación espiritual. La vida del viajero suele apoyarse en este estilo de vida. Viajar liviano permite una libertad mayor y más oportunidades de movilidad.

Entrevistamos a Lucía Vargas, autora del diario de viajes Todo el tiempo nuevo, y que es practicante del minimalismo. Reflexionó acerca de los cambios que tuvo en su vida al empezar a viajar, la búsqueda de la felicidad, y las actitudes que hay que tener para llegar a ella.

¿Qué cambios sentiste que tuviste entre antes y después del viaje?

Muchas cosas. Desde lo más general hasta lo más particular. El primer cambio fue la noción de vivir como minimalista. Desde hace tres años ya que decidí adoptar la filosofía del minimalismo. Viajo con lo justo y necesario y también vivo así. No me interesan propiedades ni objetos que no sienta que son realmente útiles o valiosos para mí. No genero ese tipo de ataduras, y creo que eso me lo dio el viaje.

También modifiqué mi noción de relaciones de pareja, porque entendí que no somos (así como los objetos) prescindibles, propiedades. Entonces también hubo una noción nueva de cómo me iba a vincular con mis compañeros/as. Decidí que las personas que estuvieran al lado mio tuvieran un pacto de vivir el aquí y el ahora, una filosofía muy zen también. Cambiar la filosofía de vida respecto de los objetos es cambiarla respecto de las relaciones también.

Viajar también me sirvió para tomar perspectiva de mi vida profesional. Empecé a pensar que el trabajo para mí no era lo mismo que me habían inculcado mis viejos: recibirse, empezar una carrera en una escuela siendo docente, o en una empresa, y te morís ahí. Laburás 20 años de corrido, te jubilás y chau. Yo que trabajo desde los 16-17 años, me puse a pensar que nunca me sentí cómoda con ese concepto de pertenecer a un lugar y estar todos los años de mi vida ahí, estar atada. Empecé a trabajar desde otra perspectiva, por ejemplo, dando talleres, y mientras sigo viajando. Quise ser una profesional que no necesita esas ataduras y que lo valora. Es una forma de entender que hemos evolucionado como sociedad y que necesitamos cosas distintas – y que el trabajo también ha evolucionado, quizás no tenemos que repetir patrones de generaciones anteriores.

Pepe Mujica dijo alguna vez “O logras ser feliz con poco y liviano de equipaje, porque la felicidad está dentro tuyo, o no logras nada”. ¿Notás que tenés esa felicidad dentro tuyo?

Si. Estaba leyendo un libro bellísimo, uno de los pocos que cargo, que se llama Goodbye Things. Es un libro de un japonés: Fumio Sasaki. Habla de un monje budista, que tiene un acto real para distinguir qué objetos son valiosos para él: ponerse una mano en el corazón, y tocando el objeto preguntarse “¿Esto realmente me hace feliz? ¿Lo necesito en mi vida?”. Si la respuesta es sí, lo conservás. Si no es necesario, o si alguna vez lo fue pero hoy no te hace feliz, lo soltás. Esa misma filosofía hace al minimalismo y a la felicidad de las personas. Si fuéramos conscientes en todo sentido, tanto de nuestras relaciones como de nuestro trabajo, nuestros objetos, e hiciéramos este acto; si realmente nos comunicáramos con nosotros mismos, sería un acto muy valioso, y entenderíamos que es lo que nos hace felices, como dice Pepe.

En tu libro mencionás Into the wild (película). ¿Qué te parece el mensaje que transmite?

Es un poco heavy. Creo que la instancia en la que el chico decidió empezar a viajar fue un poco de rebelión y sentirse en desacuerdo con la realidad, cosa que a mi nunca me pasó; lo mio fue menos violento. Pero conozco muchos viajeros que iniciaron su viaje por ese impulso de rebelarse de una realidad que parece inminente en sus vidas.

Creo que esa película es una metáfora de todas nuestras vidas, porque en el fondo, todos estamos haciendo un camino para llegar a nuestro propio centro, que es esa instancia donde nos encontramos con nosotros mismos. Creo que eso está metaforizado en que él viaja y va avanzando hasta encontrarse sólo en el bus y darse cuenta de que “la felicidad sólo existe si es compartida”. Entonces también hay que encontrarnos para reconocer el valor de los demás y reconocer nuestro propio valor. Creo que esa es la metáfora de la búsqueda del ser humano, si bien está llevada al viaje, también en la literatura el viaje es un tópico literario, donde el personaje cambia y modifica su visión desde un punto A hasta un punto B.  Todas estas novelas de aprendizaje vienen a ser justamente eso: metáforas de un camino interior de la persona hacia un desarrollo. La peli es muy motivacional para quienes quiere irse de mochileros, irse de la casa, pero también tiene ese trasfondo analítico y psicológico.

¿Cómo compararías esas intenciones de rebelión con las tuyas?

Para mí existen dos tipos de viajeros (o motivaciones para viajar): por necesidad o por elección. Puede ser que la elección y la necesidad estén vinculadas en un punto medio, pero cuando realmente es por necesidad, es que no te sentís a gusto con tu realidad. Cuando es por deseo, vos te haces cargo de que el viaje te va a poner en otro lugar, y no porque estés necesariamente en desacuerdo con el lugar en el que estás. Son dos instancias distintas. Quienes lo hacen por necesidad siguen añorando la casa. En cambio, quienes lo hacen por elección, se hacen cargo de ella, y no reniegan por la añoranza. Eso es lo que me pasa a mí, y es el caso de la peli (Into the wild). De todas formas, algunas elecciones son más fuertes que otras, y algunas necesidades también lo son. Hay varios matices entre un viaje y otro.

¿Por qué decidiste volver a Colombia? ¿Sentiste que era tu lugar?

Mucha gente cree que porque es un punto al que siempre vuelvo es mi lugar. La realidad es que yo todavía no siento que sea mi lugar.

Quiero citar una frase bellísima del documental Amazona: “Todavía no he llegado al lugar en donde quiero estar”. No es que Colombia haya sido mi lugar, porque yo sueño con México. Cuando salí de Argentina yo soñaba con Colombia, en Colombia con México, y en México sé que voy a soñar con Portland, en EE. UU., donde están mis amigos. Y cuando esté en Portland voy a soñar con Canadá, y va a ser así, porque siempre va a ser el lugar en el que no estoy, el lugar que espero. Creer que realmente hay algo más allá de lo que conocemos que puede tener la clave que nos revele eso que estamos necesitando encontrar. Por eso siento que este no es el lugar, porque sino me quedaría quieta y listo.

¿Qué mensaje le transmitirías a un colega viajero?

Justo ayer me hice un tatuaje que dice “elección”. Creo que ese es el mensaje que quiero transmitir. Todos tenemos que recordar, como un acto de amor hacia nosotros mismos, cuáles son nuestras elecciones. Mi elección es quedarme, por qué me quedo. Mi elección es irme, por qué me voy. Mi elección es tener un vínculo con estas personas, por qué las elijo. Mi elección es la pasión por un oficio, y por qué no elijo otro. El mensaje más valioso que podría transmitirle a alguien hoy es: hacete cargo de lo que elegís y celebralo todos los días, porque tus elecciones son lo que te hacen. Hay que tener en cuenta que somos conscientes de lo que hacemos, por qué lo hacemos, de lo que damos y por qué lo damos.



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