¿Dónde está la primera bandera hecha por Belgrano oficialmente?

¿Dónde está la primera bandera hecha por Belgrano oficialmente?

La historia se remonta a 1812, en pleno combate por ratificar la independencia de nuestra Patria. Belgrano había sido enviado a dirigir el Ejercito del Norte y hacerle frente a los realistas. Por la valentía que mostró el pueblo en una estrategia a la que se denominó Éxodo Jujeño, nuestro prócer decidió obsequiarles una bandera. Pero la historia de esta historia, la que estoy por contar, toma relevancia en 2017, mientras mochileaba por el norte, y me colé en un tour de jubilados en San Salvador de Jujuy.

El tour atraviesa las rejas del Palacio de Gobierno. Penetramos en la imponente infraestructura de estilo francés que seguro fue construida cuando creíamos que Argentina iba a ser una potencia sin industrializarse y valiéndose de exportaciones de materia prima. Cuando llegamos a autodenominarnos el “Granero del mundo”, aunque perdimos esa ilusión rápidamente.

Pero aquel proyecto de país fracasó en gran medida, y luego de varios vericuetos terminamos acá, con este enorme edificio que no se condice con su ciudad. Dos escaleras de roble simétricas llevan al segundo piso, donde hay una gran sala, también revestida en roble, y con lámparas con detalles en bronce u oro. Grandes ventanales dan una vista panorámica a la impecable plaza y el resto de la caótica ciudad. Y sobre una pared, está enmarcada una extraña bandera con el escudo patrio, pintado a mano, supongo.

– Ésta es la primera bandera de la que se tiene registro que haya hecho Manuel Belgrano con sus propias manos – cuenta el guía y los viejitos sacan fotos, algunos flashes se reflejan en el vidrio del cuadro -. La celeste y blanca fue desconocida en su momento por el gobierno de Buenos Aires, y de hecho no hay ningún registro oficial que apunte a que la haya hecho él. Ésta sí: fue un obsequio al pueblo por su valentía en el Éxodo Jujeño en 1812 y se convirtió en la Primera Bandera Nacional Civil .

Belgrano había sido enviado al frente del Ejército del Norte. En agosto 1812, los realistas estaban dispuestos a contraatacar y apagar los focos revolucionarios. Se esperaba que desde el Alto Perú marchara un gran ejército al mando de Pio Tristán.

El Ejército del Norte era superado en números, por lo que Belgrano tuvo que valerse de su capacidad estratega. Postergaría el enfrentamiento directo con el enemigo, para dejarle a su paso solo tierra arrasada y desolada. A eso se lo conoce como el Éxodo Jujeño. La gente dejó atrás todo lo que no podía cargarse en mulas o carretas. No tenían mucho, pero era todo lo que tenían. Quemaron cosechas y mataron ganado para contaminar los ríos. Cuando los realistas llegaron a estas tierras, no tenían oportunidad de aprovisionarse y se fueron debilitando.

“Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, os he hablado con verdad (…) Llegó pues la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al ejército a mi mando, si como aseguráis queréis ser libres”, arengó Belgrano a su pueblo, que no hizo reparos en seguirlo, y que en cinco días ya había cubierto 250 kilómetros, llegando a San Miguel de Tucumán.

La oligarquía fue la única que se resistió; estaban decididos a esperar a los realistas, que les reconocerían la propiedad de sus tierras. Ya estaban negociando para determinar nuevas autoridades, pero Belgrano a punta de pistola los obligó a arrasar sus propiedades. Era un asunto de patria o muerte.

En Tucumán había llegado la noticia de que los realistas ya estaban en Humahuaca, por lo que le pidieron a Belgrano que combatiera a su lado. Por esta razón, desobedeció a la Primera Junta, que le ordenó que llevara a su ejército a combatir a Artigas en Montevideo.

Desde San Miguel de Tucumán, Belgrano replegó sus fuerzas y obtuvo una importantísima victoria frente al debilitado ejército realista. Luego, los persiguieron hasta Salta donde finalmente los derrotaron en febrero de 1813.

Pienso en la importancia del pueblo jujeño en la independencia de nuestro país y en defender la soberanía nacional. Entiendo, entonces, porque es tan fuerte el patriotismo acá, y se reivindica a Güemes, otro héroe en la retaguardia nacional, y gran amigo de Belgrano. Me pregunto qué pasó en la historia de nuestro país para que estas provincias del norte quedaran tan postergadas y relegadas. De este gran gesto patriótico del pueblo jujeño, solo queda esta bandera, inmóvil, con manchas de humedad, resguardada en un palacio en medio de un pueblo sumido en la pobreza. Supongo que en tiempos modernos vale más la riqueza de las tierras que la de los pueblos.

*Esta historia es un extracto del diario que escribí en mi viaje desde el NOA hasta Cusco, Perú en 2017.



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