El Bolsón, ciudad artesanal en la Patagonia

El Bolsón, ciudad artesanal en la Patagonia

“El Bolsón – Zona no nuclear”, indica un cartel que da la bienvenida, irónicamente, a una de las ciudades más hippies del país. El Bolsón respira arte y naturaleza; esa fusión perfecta entre ambos ha convertido a la ciudad en turística, y muchas veces invita a la gente a asentarse.

Siempre me pregunto al llegar, cuánto de la población vivirá allí permanentemente. Parece que todo está en cambio constante, con recambio nómade, y la gran cantidad de vendedores ambulantes no hace más que reafirmarlo con una ilusión visual. Todos venden algo en El Bolsón. Todos venden algo como en todos lados. Pero en El Bolsón lo que abunda son las producciones propias, las artesanías, lo casero.

el bolsón

La ciudad resguarda el crecimiento artesanal y lo acopla. El Bolsón está revestido de madera rústica y abundan los monumentos de ese material. A los costados de la calle crecen comercios que introducen “casero”, “artesanal”, etc. Es imposible caminar por esas calles sin tentarse de entrar a una tienda de dulces caseros, oler la frescura de las frambuesas y cerezas servida en bandejas. Una delicia. Los emprendedores también aprovechan que El Bolsón es la ciudad de la fruta fina.

 

 

Feria Artesanal Plaza Pagano El Bolsón
Feria Artesanal

En el Bolsón todos los caminos conducen a Plaza Pagano, o al menos, así lo parece.  Allí se condensa toda la labor artesanal. Un cartel y una escultura de madera la introducen. Una enorme feria artesanal semicircular se despliega a veces por el día. Hay lugar para todo: puestos que trabajan con madera, metal, tela, música, literatura, pinturas. Se mezclan los objetos con lo intangible, la esencia del artista. En el corazón de la feria se sitúan puestos de comida, para recargar la energía y seguir recorriendo. Recorrerla también implica cruzarse con vendedores ambulantes ofreciendo ricas comidas caseras.

Escultura Plaza Pagano El Bolsón
Escultura en Plaza Pagano

Plaza Pagano no tiene descanso. Dios tendrá el séptimo día. Los paganos y sus rituales no descansan ni a la noche. Artistas callejeros vienen a mostrar sus espectáculos. Algunos actúan, otros tienen monólogos, hay magia y hasta payasos. Hay diversión para adultos y para niños. Hay diversión dinámica, y hay artistas estáticos; algunos pintores, que trabajan a la par de espectadores que miran maravillados.

 

El Bolsón es muchas cosas, pero sobre todo un refugio para todos. Los artistas y artesanos bien lo saben y lo protegen. En 1978, el Cerro Piltriquitrón, emblemático patrono de la ciudad, sufrió un incendio. Esto convocó el Primer Encuentro Nacional de Escultores, que convivieron con la madera quemada para darle vida. Nació el bosque tallado: un conjunto de esculturas en madera que es monumento a la ciudad aledaña. Es una respuesta y confrontación artística frente al desastre y lo trágico. Con el pasar de los años, nuevas esculturas siguen apareciendo, consolidando la idea de que “aquí lo mágico es natural”.

El Bolsón Bosque Tallado
Bosque Tallado

 

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