El relámpago de Catatumbo, un fenómeno de dimensiones mitológicas

El relámpago de Catatumbo, un fenómeno de dimensiones mitológicas

Siempre que me alcanza el tronar de un gran rayo nace la disyuntiva, que es por admirarlo o asustarme. Y puede que esas sensaciones se relaciones con baggage  cultural de antiguas mitologías. Épocas de antaño proponían figuras divinas en las cuales el temor a dios estaba siempre presente, y rendirles tributo era lo que se correspondía con semejante respeto y admiración. Eran dioses cuya presencia se manifestaba en fenómenos naturales, como los rayos de la ira de Zeus y el tronar producido por el poderoso martillo de Thor.

En la confluencia del delta del río Catatumbo con el lago Maracaibo se produce un fenómeno que pareciera salir de la mitología griega, nórdica, o algún cuento de ficción. Es un lugar donde hay un estado de tormenta eléctrica casi permanente; al fenómeno se lo denominó “Relámpago de Catatumbo”, aunque científicos que lo han estudiado indican que ocurren en múltiples sitios cada noche, desde lejos se lo aprecia como si fuera uno solo. Ocurre, en promedio, 297 noches al año, y las descargas eléctricas se presentan 28 veces por minuto. Pareciera que la ira de Zeus se desplazó del antiguo continente para azotar duramente al lago Maracaibo, donde concentra sus rayos en lo que se denominó la capital de los relámpagos en todo el planeta.

Lago Maracaibo

Varias universidades, e incluso la NASA, se han abocado al estudio de este fenómeno, sin poder dilucidar los misterios en su totalidad. Sin embrago, el origen del relámpago de Catatumbo está ligado al efecto orográfico que producen las cordilleras aledañas que encierran y frenan los vientos del noreste.  Así se concentran allí las nubes, que tienen un gran desarrollo vertical, y producen los rayos entre 1 y 4 kilómetros de altura. Incluso pueden penetrar la superficie del lago cuando la evaporación es mayor, que facilita la descarga. Además, destacaron que sustancias como el metano presente en los pantanos del Parque Nacional Ciénagas de Juan Manuel, y los yacimientos petrolíferos propios del lago Maracaibo, pueden llegar a facilitar que la zona sea propicia para descargas. Un dato curioso: a pesar de la gran cantidad de descargas, los rayos son inaudibles, es decir no se pueden escuchar los truenos, puesto que ocurren a gran altura y las altas formaciones de nubes absorben su sonido. Quienes quieren acercarse a observar el espectáculo pueden hacerlo desde Bachaquero, o la ciudad colombiana Cúcuta.

Aunque pueda ser temible, el relámpago de Catatumbo puede tener varios efectos positivos. Las tormentas eléctricas son grandes productoras de ozono, y el relámpago de Catatumbo es la mayor de todas. Produce más de 200 km2 al año; sin embargo, es muy poco probable que pueda regenerar la capa de ozono, puesto que antes de llegar a la estratósfera, gran parte de ese ozono se convertirá en otras sustancias, como oxígeno. Asimismo, el relámpago de Catatumbo funciona como faro natural en la zona, desde tiempos coloniales. Beneficia a navíos y barcos pesqueros – que aprovechan que los peces se sienten atraídos por la luz de los rayos.

Francis Drake Maracaibo Padilla

Históricamente, este faro natural ha servido como redentor de la zona. El 24 de julio de 1823, José Prudencio Padilla, prócer de la independencia colombiana, derrotó a navíos españoles valiéndose del fenómeno como faro para su fuerza naval. Y en 1595, frustró el intento del pirata Francis Drake de saquear Maracaibo. Un vigía pudo distinguirlo en la noche gracias a la luminosidad de las tormentas, y así avisar a una guarnición de la ciudad para detenerlo.

Por estas razones, el relámpago de Catatumbo ha conseguido la admiración en varias comunidades de la zona. El estado de Zulia, que alberga al fenómeno, lo ha incluido en su escudo, en forma de rayo, e incluso le dedicó una estrófa en su himno:

“La luz con que el relámpago 

tenaz del Catatumbo 

del nauta fija el rumbo 

cual límpido farol”

Estado Zulia Relámpago

La etnia wari lo define como “la concentración de millones de cocuyos (luciérnagas) que todas las noches se reúnen en el Catatumbo para rendirle tributo a los padres de la creación”, mientras que los yucpas y los wayúu lo atribuyen a la presencia de los espíritus caídos de sus pueblos que resplandecen como una especie de mensaje, además de considerarlo el “eterno resplandor en las alturas”.

Relámpago de Catatumbo

 

Para ver una historia similar, accedé al siguiente post: Tapón del Darién, un obstáculo en el corazón de América

Mirá otro post de Retorno Nómade.



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *